Economía:

Edificio de la bolsa de valores de Bombay, principal indicador de la economía india.

Desde la década de 1950 hasta la década de 1980, la economía de la India había seguido tendencias socialistas. Fue en 1991 cuando la economía nacional se convirtió en una economía de mercado.​ Este cambio en la política económica de 1991 se dio poco después de una crisis aguda en la balanza de pagos, por lo que desde entonces se puso énfasis en hacer del comercio exterior y de la inversión extranjera un sector primordial de la economía de la India. Durante las últimas décadas la economía india ha tenido una tasa de crecimiento anual del PIB de alrededor del 5,8 %, convirtiéndola en una de las economías mundiales de más rápido crecimiento.​Además, la India cuenta con la fuerza de trabajo más grande del mundo, con poco más de 516 millones de personas. En términos de producción, el sector agrícola representa 28 % del PIB; el sector de servicio y la industria representan el 54 % y 18 %, respectivamente. Los principales productos agrícolas y ganaderos incluyen el arroz, el trigo, las semillas oleaginosas, el algodón, el yute, el té, la caña de azúcar, las patatas, los búfalos de agua, las ovejas, las cabras, las aves de corral y el pescado. Las principales industrias son la textil, los productos químicos, el procesamiento de alimentos, el acero, los equipos de transporte, el cemento, la minería, el petróleo, la maquinaria y el comercio de software.​ En 2006, el comercio de la India había alcanzado una proporción relativamente moderada del 24 % del PIB en 2006, creciendo cerca de un 6 % desde 1985.​ El comercio de la India representa poco más del 1 % del comercio mundial. Las principales exportaciones incluyen los derivados del petróleo, algunos productos textiles, piedras preciosas, software, ingeniería de bienes, productos químicos y las pieles y cueros.​ Entre las principales importaciones se encuentran el petróleo crudo, maquinarias, joyas, fertilizantes y algunos productos químicos.

El PIB de la India asciende a 1,237 billones de dólares,​ lo que la hace la 12.ª economía más grande del mundo o la cuarta más grande en términos de paridad de poder adquisitivo. No obstante, la renta per cápita nominal de la India es de US$ 1016, ocupando el puesto 143° en el mundo. A finales de la década de 2000, el crecimiento económico promedio de la India es de 7,5 % al año, aunque se piensa que en la siguiente década crecerá al doble.

Puesto callejero de verduras en la ciudad de Chennai (estado de Tamil Nadu). La inmensa mayoría del comercio minorista en India está desorganizado.

Sin embargo, la cuestión del acceso al empleo se está convirtiendo en un problema importante. El número de empleos en el país disminuyó en 9 millones entre 2012 y 2019, mientras que más de 1 millón de jóvenes se incorporan al mercado laboral cada año. Como resultado, el número de desempleados menores de 29 años pasó de 9 millones en 2012 a 25 millones en 2018, según las estadísticas oficiales. Por otra parte, el 90% de los empleos en la India siguen siendo en el sector informal, caracterizado por la ausencia de contratos de trabajo, seguros y contribuciones de pensión. La situación de los campesinos también es preocupante. Todos los días, los agricultores se suicidan, acribillados por las deudas; otros se ven obligados a abandonar sus parcelas de tierra y a trasladarse a los barrios marginales.​

A pesar de su impresionante crecimiento económico en las últimas décadas, la India todavía contiene la mayor concentración de personas pobres en el mundo y tiene una alta tasa de malnutrición entre los niños menores de tres años (46 % en el año 2007).121122​ El porcentaje de personas que viven por debajo de la línea internacional de pobreza del Banco Mundial, de 1,25 dólares al día (PPA, en términos nominales Rp. 21,6 al día en las zonas urbanas y Rp. 14,3 en las zonas rurales) disminuyó del 60 % en 1981 a 42 % en 2005.​ A pesar de que en las últimas décadas la India ha evitado las hambrunas, la mitad de los niños tienen un peso inferior al promedio mundial, una de las tasas más altas en el mundo y casi el doble de la tasa de África subsahariana.

Un informe de 2007 de Goldman Sachs prevé que «desde el 2007 hasta 2020, el PIB per cápita de la India se cuadruplicará», y que el PIB de la India superará el de los Estados Unidos antes de 2050, pero que la India «seguirá siendo un país de bajos ingresos durante varias décadas, con ingresos per cápita muy por debajo de sus otros compañeros BRIC».​ A pesar de que en los últimos dos decenios la economía india ha aumentado constantemente, este crecimiento se ha dado de manera desigual, en especial si se comparan la calidad de vida en los diferentes grupos sociales, económicos, en diversas regiones geográficas y en las zonas rurales y urbanas.​ El Banco Mundial afirma que las prioridades más importantes para el gobierno indio deben ser la reforma del sector público, la construcción de infraestructuras, el desarrollo agrícola y rural, la eliminación de las normas de trabajo, las reformas en los estados más rezagados y la lucha contra el VIH/sida y Tuberculosis.

En los últimos años, los fenómenos meteorológicos extremos, con sequías recurrentes, olas de calor y ciclones, han sido un factor importante en la disminución de los ingresos de los agricultores. Según el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente, la mayor ONG medioambiental de la India: "Nos enfrentamos a una crisis agrícola, con una ola de suicidios de agricultores y manifestaciones campesinas que se han triplicado. Los partidos no tienen la inteligencia ni la visión a largo plazo para tomar las medidas necesarias. No existe un plan integral de acción nacional para la prevención y la adaptación.​

El método de cálculo del PIB se modificó en 2014, lo que permitió inflar artificialmente las cifras de crecimiento. La tasa de desempleo es tan alta que el Ministerio de Trabajo no ha proporcionado ninguna estadística desde 2016. Los sectores bancario y ferroviario han comenzado a privatizarse. En los últimos años se han reducido los ya muy bajos presupuestos para la salud y la educación (1,2% y 0,6% del PIB, respectivamente), así como otros gastos sociales: subsidios de empleo, asignaciones para comedores escolares, planes de acceso al agua potable. En cuanto a la cuestión de la legislación laboral, las enmiendas aprobadas en 2018 restringen aún más las actividades sindicales y tenderán a facilitar los despidos y a ampliar el horario de trabajo semanal de los empleados.​

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